El "efecto IA" amenaza al gaming: la falta de memoria RAM pone en jaque a las consolas actuales y futuras

La imparable expansión de la Inteligencia Artificial no solo está transformando el software, sino que ha empezado a devorar los recursos de hardware a escala global. El componente que está en el ojo del huracán es la memoria RAM, cuya creciente demanda por parte de los centros de datos dedicados a la IA está provocando un efecto dominó que ya afecta directamente a los jugadores.

Steam Deck: la primera víctima del desabastecimiento

El impacto no es una predicción a futuro, es una realidad presente. Un ejemplo claro es la Steam Deck de Valve, que ha empezado a experimentar problemas de stock en ciertos mercados y configuraciones. La competencia por los módulos de memoria es tan feroz que los fabricantes de dispositivos portátiles están sufriendo para asegurar el suministro necesario sin disparar los costes de producción.

Sombras sobre la próxima generación: PS6 y Nintendo Switch 2

El panorama es especialmente preocupante para los proyectos que aún están en el horno:

  • Nintendo Switch 2: Se espera que la sucesora de la híbrida de Nintendo dé un salto importante en potencia, pero su viabilidad económica depende de componentes asequibles. Si el precio de la memoria sigue subiendo, Nintendo podría verse obligada a elegir entre lanzar una consola más cara o recortar sus especificaciones técnicas.

  • PlayStation 6: Aunque su lanzamiento queda más lejos, Sony ya está planificando la arquitectura de su próxima gran máquina. La dependencia de memorias de alta velocidad (como la GDDR7) sitúa a PS6 en una posición vulnerable, ya que competirá directamente por el mismo silicio que las tarjetas gráficas profesionales diseñadas para entrenar modelos de IA.

Un mercado en desequilibrio

Las fábricas de semiconductores están priorizando los pedidos para servidores de IA, que ofrecen márgenes de beneficio mucho más altos que la electrónica de consumo tradicional. Esto deja a la industria del videojuego en una posición de desventaja: o aceptan pagar más por los componentes —lo que repercutiría en el precio final de las consolas— o se enfrentan a lanzamientos marcados por la escasez y las listas de espera infinita.

En definitiva, mientras el mundo se obsesiona con la inteligencia artificial, el mundo del gaming se prepara para una travesía por el desierto donde el hardware podría convertirse, una vez más, en un objeto de lujo difícil de conseguir.

Fuente: Xataka

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